Con que solo quede uno…

Se llama Teresa aunque podría llamarse de cualquier otra forma. Estudia un curso de primaria en el colegio Maristas Denia, pero podría ir a casi cualquier otro colegio. Parece una niña normal. Saca buenas notas, juega con sus amigos y amigas en el recreo y su hermano y sus padres no tienen razones para creer que destaque ni por tener excesivas capacidades ni por carecer de ellas.

Pero como la crisálida que precede a la mariposa, como el brote fresco que anuncia la explosión de las flores, Teresa se transforma cuando en el cole le dicen que la solidaridad no tiene que ver con caridad y sí con justicia. Puede que ella capte ese mensaje de una forma diferente a los demás; quizá su corazón esté dotado de algún mecanismo especial que le permita reaccionar o sentir algo distinto al resto, pero lo cierto es que llegado el momento decisivo, el de actuar, Teresa se remanga la camisa y sin pensar en nada más, actúa.

Durante la semana previa a la Marcha Solidaria que cada año lleva a cientos de personas desde el Colegio Maristas hasta el final de las Rotas, muchos niños y padres del colegio compramos los carnets y todos tenemos la posibilidad de buscar patrocinadores. Lógicamente, la mayoría empezamos por los más cercanos y “atracamos” a padres, abuelos, tíos y demás familia. Hasta ahí llega nuestra solidaridad. Nos sentimos satisfechos y nos vamos a dormir tranquilos. Pero ella, Teresa, no es de las que se conforman fácilmente. Ella no se reduce a sus círculos, sino que busca patrocinadores más allá porque sabe que esa búsqueda conlleva transmitir su mensaje, contar su idea, pasar la pelota, implicar en el proyecto global de un mundo más justo y humano. Y cuando llega el momento de entregar el fruto de lo que cada uno ha conseguido, Pablo llega a clase con tres euros, Juan con 10, María con 15…. y Teresa con 40 y una gran sonrisa en la cara.

No es la cantidad de dinero. Es la cantidad de comprensión de lo que significa ser solidario. No es la cantidad de dinero. Es el empeño, el tesón, el esfuerzo obstinado por transformar la realidad injusta que nos rodea. No es la cantidad de dinero. Es el amor puesto en un acto desinteresado… lo que convierte a Teresa en alguien especial.

Con que solo quede un alumno de Maristas como Teresa, la labor de todo el colegio valdrá la pena, y la marcha de la solidaridad seguirá teniendo lugar en Denia, en primavera, para que en Camerún como este año o en cualquier otro lugar de África o del mundo pueda haber también una primavera de recursos, de oportunidades y de sueños.

Antes de empezar la marcha, alguien nos leía el cuento de la niña africana que le regala a su profesora una caracola. La profesora le pregunta dónde la ha cogido y cuando oye la respuesta de la niña, le regaña por haber ido sola tan lejos para buscar el objeto, a lo que la niña responde: “LA CAMINATA ES PARTE DEL REGALO”.

Gracias a todos los que habéis envuelto los 3000 euros aproximados que hemos recaudado con papel de esfuerzo, de caminata, de sudor… un año más.

Oscar Gutiérrez (Equipo SED Denia)

Fotos | Marcha Solidaria SED – 2012

Fotos | Sabina M.G.

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