Después de Halloween, que también llegó al comedor con platos terroríficos entre no menos terroríficos comensales, los alumnos del comedor han tenido la oportunidad de viajar a Oriente sin moverse del carrer la Mar. Estas iniciativas inéditas en nuestro centro, rompen con la monotonía y convierten el acto rutinario de ir a comer en una fiesta. Farolillos, cocineras con sombreros orientales, decoración apropiada y, como no, el menú habitual de cualquier restaurante chino: tallarines fritos, arroz 3 delicias, rollitos primavera…

No podemos más que animar a seguir con iniciativas de este tipo de las que, sin duda, los más entusiastas son los usuarios del servicio de comedor, que lo aplauden y agradecen.