Llegó el momento de la despedida, llegó la hora de decir adiós a nuestros compañeros, de vivir nuestra relación de otra manera. Hoy, revisando las orlas de cada curso escolar, nos reconocemos con cariño y añoranza, aunque sabemos que cualquier tiempo pasado no fue mejor. Lo mejor, necesariamente, está por venir. Seguimos en obras, en construcción y justo empezamos ahora a construir nuestro futuro.

A los 5 años, cuando nos preguntaban que qué queríamos ser de mayores, contestábamos cosas como: astronautas o futbolistas.

A los 10, estrellas de rock, actores o actrices, medallistas olímpicos…

Pero ahora que somos mayores, la pregunta requiere una respuesta seria… A ver que os parece esta: ¿Quién narices lo sabe?

No es momento de tomar decisiones rápidas; es momento de cometer errores, de subirse al tren equivocado y extraviarse, de enamorarse…a menudo. De dudar, de cambiar de idea y de volver a cambiar. Porque no hay nada permanente…así que cometamos todos los errores que podamos y así cuando algún día nos pregunten qué queremos ser, no necesitaremos imaginarlo…lo sabremos.

Y lo sabremos porque vosotros, los que nos queréis y a los que queremos, habéis esculpido en nosotros lo que hoy somos. Nos habéis preparado para salir a luchar por nuestros sueños. Nuestra vida no es la misma desde el primer día que entramos en el centro.

Atrás quedan esos llantos mezclados con el olor a plastilina y pintura de dedos. Hemos madurado, hemos aprendido a respetar, a apreciar pequeños detalles… Hoy echamos el telón a una escena más de nuestra vida, una escena en la que somos una gran familia, y, aunque nos pese, sabemos que al final nos separaremos. Tal vez para siempre.

En palabras de Antonio Machado “Todo pasa y todo  queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar”

Todos nos llevamos de aquí una formación fruto del esfuerzo de unos excelentes profesores que han dado lo mejor de sí, no solo para que seamos mejores alumnos sino para que seamos mejores personas. Todos hemos formado un conjunto en el que unos no seríamos nada sin los otros. Gracias a todos por lo que nos habéis enseñado, por ser como sois, por vuestra amistad y comprensión.

Para terminar hacemos nuestras las palabras de Gabriel García Márquez “No llores porque se terminó y sonríe porque sucedió”

Resulta difícil decir adiós, pero este adiós no es un “hasta nunca” sino un eterno “hasta luego”. Por mucho tiempo que pase, os tendremos siempre en la cabeza, en el corazón.