¡Oh, oh! Una buena amiga ha perdido a su dragón y necesita ayuda para encontrarlo. Pero no va a ser una tarea nada fácil. Para llegar hasta él habrá que superar diferentes obstáculos, ser ágil con el cuerpo, remar, correr y saltar para pasar por sitios realmente inaccesibles, además de ser cauto y discreto para no sobresaltarle. ¿Serás capaz?

Suena divertido, ¿verdad? ¿Os atreveríais? Nuestros peques no se lo han pensado ni un momento y han atravesado lagos, bosques, se han convertido en árbol, en puente… ¡y hasta se han metido en una cueva!

¿Y cómo lo hemos conseguido? La respuesta es fácil: ya sabéis que el juego es la clave de nuestra pedagogía, la forma en la que logramos que los niños aprendan sin darse cuenta. Pero esta vez han ido más allá, porque… ¡lo han hecho en inglés!

¡Hola de nuevo, familias! Y bienvenidos a este espacio en el que os contamos el día a día de nuestras aulas.

Tras haberos mostrado, la semana pasada, de qué manera integramos la música en el Proyecto Dragones viajando hasta la Edad Media para convertirnos en compositores y juglares, hoy queremos compartir con vosotros una de las propuestas que realizamos en el área de inglés, pues, por supuesto, el inglés también forma parte de este entramado de actividades tan motivadoras que supone el Trabajo por Proyectos.

En nuestra sociedad, ya nadie duda de la importancia que tiene el dominio de un idioma como el inglés ni de la necesidad de que los niños lo aprendan cuanto antes, siempre de la manera más natural posible. Atrás quedaron aquellos años en los que se aprendía a base de repetición, memorización y listas infinitas de verbos. El aprendizaje vivencial ha venido para quedarse con nosotros y cambiar el paradigma educativo, el modo en el que los niños van aprendiendo y formándose y también, con ello, el tipo de actividades que planteamos en el aula.

Aprender inglés jugando y explorando les permite a los niños adquirir vocabulario sin apenas darse cuenta, interiorizar la pronunciación y estimular su comprensión auditiva. Si a ello le sumamos el movimiento y las experiencias activas, tenemos un cóctel de aprendizaje explosivo: el que logra nuestro profe Simon, capaz de llevar el inglés al ámbito más lúdico que os podáis imaginar.

Y como una imagen vale más que mil palabras, queremos compartir con vosotros el siguiente vídeo donde podréis comprobar que, por supuesto, el inglés puede ser divertido y que, sí, los aprendizajes son mucho más significativos cuando el movimiento y la acción son protagonistas.