Tras unas semanas en las que os hemos mostrado pedacitos de lo que ocurre dentro de nuestras aulas, hoy ¡nos vamos al parque!  

Y es que en nuestro patio tenemos la gran suerte de contar con un parque infantil lleno de retos para los más peques, que les permite aprender de la forma más natural del mundo: a través del juego.

Estamos convencidas de los múltiples beneficios que el parque y la actividad al aire libre tienen para nuestros niños y niñas.

  • En primer lugar, porque el ejercicio físico resulta fundamental para ejercitar su psicomotricidad gruesa (en el parque corren, saltan, suben, bajan, empujan, tiran… Y ponen en práctica habilidades tan importantes como la coordinación y el equilibrio).
  • Además, porque, jugando entre ellos, desarrollan sus habilidades sociales y las normas de relación entre iguales.
  • Por otra parte, porque este entorno abierto, que rompe con la típica estructura de un aula, les ofrece situaciones que incentivan su autoestima e independencia: aprenden a superar retos y a resolver problemas por ellos mismos.

Y, día a día, vemos cómo se van moviendo por las diferentes zonas con mayor autonomía, cómo se enfrentan a desafíos y buscan nuestra aprobación para atreverse, sintiéndose muy orgullosos y “mayores” cada vez que logran superarlos.

Ciertamente, no nos faltan motivos para animarles a jugar y divertirse en el parque, pues cada una de estas pequeñas experiencias conlleva siempre un aprendizaje.

Os dejamos con un vídeo en el que podéis comprobar cómo nuestros peques de 3 años aprenden de forma inconsciente, divirtiéndose y beneficiándose del juego psicomotriz. ¡Esperamos que os guste!