Tras unas semanas inmersos en el desarrollo de nuestro Proyecto Cuentos en las que hemos tenido tiempo para realizar talleres, sesiones de interioridad, actuaciones admirables de las familias e, incluso, de disfrazarnos, vamos acercándonos al final de este segundo trimestre y no queremos concluirlo sin antes mostraros una parte esencial de nuestro trabajo: el aprendizaje cooperativo.

Aprender de manera cooperativa implica realizar una actividad planificada siguiendo una estructura que, poco a poco, los niños y niñas van interiorizando. En nuestro Equipo, como bien sabéis, estamos convencidas de la importancia y de los beneficios que nos proporciona, de ahí que se haya convertido en uno de los pilares básicos de nuestra pedagogía.

Sus beneficios van más allá de los contenidos que se están trabajando en ese momento: con el trabajo cooperativo fomentamos una interacción positiva entre el alumnado, les ayudamos a desarrollar sus habilidades lingüísticas, a respetar las normas de relación y convivencia, a aceptar las diferencias y a ser progresivamente más autónomos.

Todo ello sin olvidar que, cuando empoderamos al alumno haciéndolo sentir protagonista de su propio aprendizaje, su motivación incrementa hasta límites insospechados. Para ellos no deja de ser un juego divertido y “en equipo”; para nosotras, una metodología con muchísimo valor añadido.

En el vídeo que os dejamos a continuación podéis ver a nuestros alumnos y alumnas “más peques” iniciándose en el aprendizaje cooperativo mediante la técnica del folio giratorio, una actividad que se desarrolla en los grupos base teniendo claro que lo más importante no es el resultado sino el proceso en el que todos participan y se involucran, consiguiendo un producto final fruto de todas sus aportaciones y, por lo tanto, lleno de significado para ellos.