Vamos llegando al final de este tercer y último trimestre de curso en el que nos hemos sumergido en el maravilloso mundo de las constelaciones.  Y no queremos finalizarlo sin compartir con vosotros algunos de los momentos más mágicos que este proyecto nos ha brindado.

A primera vista, la astronomía puede parecer compleja y fuera del alcance de los niños y niñas de infantil, pero nada más lejos de la realidad. Nuestros peques nos han demostrado, una vez más, que sus ganas de aprender y su motivación pueden ser tan grandes como el universo.

Y es que el trabajo por proyectos atrae, divierte y motiva su inagotable curiosidad. Han sido unas semanas de muchísima actividad en las que no han faltado talleres, manualidades, rutinas de pensamiento, juegos cooperativos, música e interioridad.

Hemos aprendido que las estrellas tienen nombre, porqué brillan, y de qué color son. Hemos indagado en las fases de la luna, los nombres de algunos astrónomos conocidos y la importancia del sol para la vida. Además, hemos profundizado en las galaxias y en las características de cada planeta. Incluso hemos tenido tiempo de investigar cómo despega un cohete espacial, cerrar los ojos e… ¡Imaginar que viajamos en él! Y, como arte y aprendizaje van siempre de la mano, también nos hemos atrevido a versionar la obra de Kandinsky, que nos recuerda muchísimas cosas del universo: los planetas, los agujeros negros, las nebulosas… ¡No sabéis cuánto hemos disfrutado con este proyecto! 

Durante este tiempo, hemos llevado a cabo talleres en los que, además de familiarizarnos con diferentes técnicas, hemos ido destapando las posibilidades de materiales cotidianos, descubriendo formas diferentes de utilizarlos y adquiriendo, al mismo tiempo, nuevas destrezas y habilidades. Porque, como bien sabéis, lo más importante en estas actividades no es el resultado final sino el proceso en el que todos participan y contribuyen con algo personal, consiguiendo un producto que es fruto de todas sus aportaciones.  Y ahí está la clave de las metodologías activas, en conseguir que el alumnado pase de ser un mero receptor de contenidos a convertirse en protagonista de su propio aprendizaje.

Sin duda, este proyecto ha sido una gran experiencia que ha llenado de emociones y descubrimientos cada una de nuestras aulas. Nos apena que vaya llegando a su fin, pues nos encantaría poder continuar aprendiendo, pero estamos seguras de que este verano… ¡Seguiremos mirando el cielo y sorprendiéndonos con las maravillas que el universo nos esconde!

Os dejamos un vídeo con un breve viaje por los mejores momentos que este proyecto nos ha dejado.

¡Feliz semana!