A punto de terminar el mes de octubre, nuestros peques de 3 añitos han superado ya (y con buena nota) sus primeras semanas en el cole de mayores, un momento inquietante e intenso para todos, que implica dedicación, paciencia y comprensión.

En nuestro Equipo somos conscientes de la necesidad de redefinir el conocido como “periodo de adaptación” por un término más abierto y flexible, donde los principales protagonistas sean los niños y niñas y donde deje de considerarse la existencia de un “periodo” determinado. Por eso, hablamos de tiempo (un concepto menos definido), de acogida y de familiarización. Todo ello nos permite poner el foco en el ambiente, las rutinas y los espacios, buscando responder a cada una de sus necesidades particulares.

Durante estas primeras semanas hemos estado sentando las bases de las primeras rutinas, aquellas que les llevarán a ser cada día más autónomos y autónomas. Y es gratamente motivante observar cómo, en apenas unas semanas, van interiorizando las primeras normas de relación y convivencia, poniendo en práctica los primeros aprendizajes y haciendo suyos los espacios del aula. Ya han empezado a crearse los primeros vínculos y relaciones sociales entre ellos, comenzando a sentirse parte de un grupo.

Su frescura, inocencia y naturalidad no pueden más que sacarnos una enorme sonrisa. Atrás quedaron los primeros días llenos de nervios, temores y dudas que, poco a poco, han ido dejando paso a la ilusión.

Y para que sigan, día a día, ganando en confianza y seguridad emocional, seguiremos profundizando en cada una de sus necesidades, acompañándolos de la forma más respetuosa posible, con cariño, comprensión y grandes dosis de amor.