Con hojas doradas

de color amarillo,

estaba en otoño

el triste arbolito.

La lluvia cayó,

el viento sopló

y el pobre arbolito

sin hojas se quedó.

Aunque ha costado que llegara… En estos últimos días, con la leve bajada de temperaturas, las lluvias y la caída de hojas de los árboles… ¡Por fin podemos decir que estamos en otoño! Y para los niños y niñas de infantil no hay mejor manera de aprender que explorando su entorno más próximo y observando los cambios que ocurren en la naturaleza.

Como sabéis, nos encanta que nuestros peques vivan en primera persona aquello que aprenden y, en el caso del otoño, no hemos visto mejor manera de hacerlo que trabajando de manera sensorial, combinando las actividades más tradicionales con otras que permitiesen la exploración, curiosidad y experimentación directa.

Trabajar de manera sensorial nos permite aprender del mundo y construir significaciones de él. Y, en este caso, nos parecía imprescindible generar espacios y actividades con los que conocer más a fondo esta estación del año.

Por eso, durante las últimas semanas, el otoño se nos ha presentado como un concepto integrador de diferentes contenidos: actividades de lectoescritura, lógico-matemática, talleres, expresión corporal, musical y plástica… Y es así, a través de los sonidos, olores, colores y tacto cómo los niños y niñas han ido planteándose interrogantes acerca de determinados aspectos de la realidad: fenómenos naturales como el frío, la lluvia o la caída de las hojas.

Os dejamos un vídeo en el podéis ver con más detalle algunos de estos momentos.

Feliz fin de semana.