Como en los últimos años, los alumnos de PDC de nuestro colegio, se encargan de llevar a cabo un proyecto monumental en el que han dedicado mucho tiempo, esfuerzo e imaginación durante varios meses. Este es el último curso que los alumnos de 4º de la ESO pasarán en el colegio, por tanto, aceptan el reto con mucha ilusión y entusiasmo puesto que será una de las últimas cosas que harán juntos como grupo. Nos referimos, ¡cómo no! a la falla, eje central de la festividad de la Comunidad Valenciana.     Todo empezó con una lluvia de ideas. El punto de partida lo marcó el lema de este año: “Siembra esperanza”. La idea de sembrar sugirió crear un campo de margaritas en el que las abejas desempeñan un gran papel en su proliferación. Ya con la idea de las abejas en mente, la parte final fue fácil de imaginar, así que se decidió que la falla girase en torno a “La abeja Maya y sus amigos”. Una vez escogida la temática, y antes de ponerse manos a la obra, se pensó y discutió qué podía aparecer en esta nueva falla, decidiendo al mismo tiempo el trabajo que realizarían alumnos de infantil y primaria para completar esta construcción artística de la que se quiere que todos se sientan partícipes.     Con todo decidido, es hora de ponerse en marcha y reunir materiales reciclables como: papeles de periódico, maderas, cartones, rulos de cartón..., con el fin de aprender que se pueden hacer grandes cosas con pocos recursos económicos. Primero empezamos haciendo las cabezas de los personajes con papel de periódico, después se siguió con las estructuras de los cuerpos para lo que se utilizaron las maderas, y finalmente se pasó al modelado de toda la figura. Se empapela el conjunto y ya estará listo para darle el toque de color. Durante estos meses se han compartido risas, anécdotas, enfados y quebraderos de cabeza; pero todo ello ha contribuído a crear grupo, grandes recuerdos y una gran obra artística que nació de la nada y que a la nada volverá. Cómo no, en el taller, surge la pregunta de siempre... “¿Por qué tanto trabajo si después se tiene que quemar...?” Paulo Coelho habla de la fiesta de las Fallas en su libro Maktub. Cuenta que, al ver la falla arder, una inglesa preguntó: “¿Por qué tanto trabajo en vano?” A lo que una española que la escuchó, le respondió: “Usted también morirá algún día, ¿se imagina que en ese momento, un ángel le haga a Dios esa misma pregunta?” Estamos, además en el tiempo de Cuaresma, un tiempo de renovación espiritual. La buena noticia de todo esto, es que lo malo tampoco dura siempre. Hay veces que nos sentimos estancados, agobiados, tristes y tememos que todo vaya a seguir igual eternamente, pero el hecho de que las cosas hayan ido mal hasta ahora, no significa que tengan que seguir así en el futuro. Por eso, además de darnos una referencia sobre el carácter satírico y festivo, la falla nos transporta en su sentido más poético al paso de la oscuridad a la luz y la renovación. Dejamos el invierno atrás y empezamos la primavera, y por supuesto... a pensar en la falla del próximo año. ¡Felices Fallas a