Ante la inminencia del verano y los calores que ya empiezan a aletargarnos, en Maristas hemos decidió convertir en lúdicas las dos últimas jornadas del curso. Así, el jueves pasado, los alumnos de la Eso pasaron la mañana jugando en las instalaciones deportivas de Madrigueres. Mientras algunos se decantaron por el baloncesto, para otros el fútbol es su pasión y en vista de que la Roja no superaba sus expectativas, decidieron alegrarse el día con su propia victoria. Además, las alumnas más artistas ensayaban precipitadamente un baile para lucirse en la cena de fin de curso que tuvo lugar dos días después. Al día siguiente, cada curso salió en autobús hacia un destino diferente: Los de primero de la eso pasaron el día en Aqualandia, un lugar fresquito para convivir con los compañeros y con las tutoras entre chapuzón y chapuzón. Los más valientes se lanzaron al vacío desde la lanzadera de Vértigo, la atracción más intrépida, o la tirolina, mientras otros preferían otras más relajadas como el Zig-zag, o la piscina de olas. Los alumnos de segundo, pasaron el día en Terra Mítica. Volvieron muy cansados, después de disfrutar del Péndulo, la atracción de caída libre, la Pirámide y el cine en 3-D, que fueron las atracciones que más les gustaron. Los compañeros de 3º de ESO terminaron el curso con una trepidante aventura. Se desplazaron hasta Cofrentes donde les aguardaba una inesperada guerra, obviamente incruenta y sin víctimas reales. Allí entablaron varios combates de Láser-tag, divididos en varios batallones, unos como atacantes y otros defendiendo el fortín y su bandera. Y como la ocasión lo merecía, se vistieron con camiseta de camuflaje y se pintaron las caras para mimetizarse con el paisaje y pasar inadvertidos ante los adversarios. Pero a pesar de ganar varias batallas, no lograron ganar la guerra; ya que ésta se retomó por la tarde, tras el alto el fuego para comer. Esta vez hubo guerra naval, en las aguas del Júcar, a bordo de unas barcazas hinchables. Primero se hicieron duelos por parejas sobre unas superficies flotantes, bastante inestables por cierto, en los que el objetivo era lanzar al agua al oponente, a golpe de unas mazas neumáticas. Más tarde se dividieron en dos equipos para jugar un partido de fútbol acuático, en que las porterías estaban flotando y al balón se le daba a golpe de remo. Tras finalizar el partido, se acercaron a la orilla y sorprendieron a los tutores con pistolas de agua. Finalmente no quedó claro quién ganó la guerra, pero Cofrentes les conquistó tras callejear por sus calles y plazas. Y muy a su pesar, llegó el momento de emprender el viaje de regreso a casa, muy contentos por la experiencia vivida y con ganas de contarlo a los compañeros que no participaron, básicamente para darles envidia sana. Los de 4º de Eso no pudieron participar en la jornada deportiva, ni en la excursión posterior, ya que estaban de viaje de fin de curso: unos días de vacaciones en Sort, Andorra y Barcelona. ¡Ellos sí que se han despedido a conciencia! La mayoría de ellos lleva junta desde Infantil y este ha sido su último año en el cole. Sus destinos a partir de ahora se separan en busca cada uno de su propio futuro. Y ya es hora de un merecido descanso. Este verano: Playita, sol y amigos, antes de empezar a trabajar de nuevo allá por septiembre. ¡Aprovechadlo, chicos, que se pasa